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Orquídeas salvajes Alicante


Todos conocemos las orquídeas, pero quizás solo como planta ornamental, y la situamos entre las 4 paredes de alguna estancia dentro de una maceta. Las orquídeas ornamentales han sido seleccionadas por su belleza, pero no todas las especies de orquídeas son tan vistosas.

Las especies más llamativas y la mayor riqueza la encontramos en el trópico, pero las orquídeas están presentes en la mayoría de los ecosistemas del mundo. Y es que se calcula que existen entre 25.000 y 30.000 especies dentro de la familia de las orquídeas (Orchidaceae). Esto supone que son de las familias más ricas en especies, sin sumar los aproximadamente 60.000 híbridos y variedades producidas por los floricultores.

Uno de esos ecosistemas en donde podemos encontrar diversas especies de orquídeas es el bosque mediterráneo. La foto de hoy corresponde a una de esas orquídeas autóctonas de la provincia de Alicante, aquellas que nos podemos encontrar por nuestras sierras en plena naturaleza y que crecen de manera natural o salvaje.

Como veis, suelen ser plantas de pequeño tamaño, que normalmente no superan los 50 cm. Aunque de morfología diversa, se las puede reconocer por sus características flores. Están formadas por 3 sépalos y 3 pétalos, y lo más característico es la gran diferenciación del pétalo del medio denominado  “labelo”, que suele ser muy vistoso, de mayor tamaño y de color más intenso o diferente que el resto. También fijaros en sus hojas grandes y de nervadura paralela (paralelinervias), un rasgo característico que las delata como monocotiledóneas.

A principios de la primavera podemos encontrar, si observamos con detalle, orquídeas escondidas entre las hierbas por las orillas de los caminos. Para mí, supone una gran alegría encontrarme con ellas, y no solo por su belleza, sino por su interesante historia evolutiva, que me hace recordar el poderoso ingenio de la naturaleza. Algunas de estas especies durante su evolución empezaron a explotar una estrategia de polinización diferente al resto de plantas, que resultó ser un éxito. La foto que acompaña este post puede ser un buen ejemplo de ella.

Esta orquídea pertenece al género denominado Ophrys o abejeras, denominadas así porque tienen la capacidad de imitar el aspecto de las abejas hembra de manera que las abejas machos las confunden e intentan copular con ellas , favoreciendo de esta manera el transporte de polen de unas flores a otras. Es decir, la polinización tiene lugar por el engaño sexual o pseudocópula, que no solo es visual, también táctil (fijaros en los pelos) y olfativo. Este complejo mecanismo  utiliza estructuras especializadas para atraer al polinizador,  lo que deriva de una estrecha  coevolución entre la planta y el polinizador en cuestión.

Podemos encontrar diferentes especies del género Ophrys (67 especies englobadas en 19 géneros según el Manual para la determinación de la flora valenciana de Sanz & Crespo) en la Comunitat Valenciana y por toda la cuenca del Mediterráneo. Esta fotografía (Ophrys fusca) se tomó a principios de abril, en la sierra de Castalla.


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